¿para usted que es una mente turbada?

Los medios de comunicación de masas forman parte indisoluble de nuestra existencia. Son ellos protagonistas de primer orden de una realidad signada por la interdependencia y la plurilateralidad. Son portadores de contenidos disímiles que reflejan, cual espejo, extractos del mundo factico hecho noticia o material informativo, convertido luego en elemento de consumo por gruesas cantidades de ciudadanos que los procesan y transmiten, espontáneamente o en red, contribuyendo a la gestación de los constructor de opinión publica.En boga en nuestro tiempo, el influjo de hechos noticiosos, tan variados como los quehaceres del hombre mismo, adquieren notoria preponderancia en las mesas de trabajo y las salas de redacción que califican como publicable aquellos asuntos o temas que obedecen a la lógica de la practica comunicaciónal, en la mayoría de los casos, o a intereses directamente relacionados a los factores de poderreal que dirigen o gobiernan al medio en algunos otros casos. Por ello resulta harto difícil que los medios de comunicación (o algunos de ellos) guarden una postura de neutralidad castiza frente al hecho noticioso que, convertido en contenido informativo, que difunde al público destinatario. Mas allá de este espinoso asunto de la imparcialidad de los medios de comunicación frente al tratamiento de los hechos noticiosos cobra vigencia en la actualidad el significativo peso que han adquirido en la medula de lavida humana, caracterizada, sin lugar a equívocos, por la turbulencia, la complejidad, la conflictividad y, en ciertos aspectos, por la cotización. Nada de la vida del hombre escapa al escrutinio comunicacional de los medios de masas siendo estos, al mismo tiempo, causa y efecto de la conflictividad y complejidad en la que están inmersos. En momentos en que se proclama abiertamente, aunque sin definición precisa, que avanzamos indefectiblemente por la senda de la posmodernidad nos topamos con que, para esclarecidos sostenedores de esta tesis, los medios de comunicación de masas son el signo distintivo y la evidencia palmarea de las novedosas albricias de este momento de nuestra historia. El rol que han venido asumiendo estos en la promoción del pluralismo y la singularidad que peculiariza al ser humano lo ponen de manifiesto. Otro tanto observamos en la difusión de valores tales como la tolerancia y el respeto a la dignidad de la persona humana. Especial tarea están llamados a cumplir en el desmontaje de ciertos resabios macerados en algunos apóstoles del pensamiento único y la hegemonía dominante que pretende negar la pluripolaridad y el multiculturalismo supranacionales. Frente al orden establecido por quienes desde distintos ángulos pretenden conservar o imponer cualquier patrón hegemónico, en los distintos aspectos de la vida, surge el proceso incontrastable de cambios, movimientos, transformaciones y hasta de ruptura desencadenantede realidades muy dinámicas que son producto, la mayoría de las veces, del protagonismo activo y determinante de los medios de comunicación cada vezmas diversos y heterogéneos. Devienen de este modo en elementosdetonantesde la dinámica vital que marca la actuación de las instituciones públicas y privadas en la recepción de postulados afirmativos de los derechos humanos así como en la adopción de medidas indispensables para suefectiva concreción material tendentes a aminorar la espiral de conflictividad que sacude nuestra agitadacotidianidad. Prueba de ello es la dura realidad de desnutrición, hambre, desempleo, inseguridad, pobreza e insatisfacción de necesidades fundamentales de cientos de millones de seres humanos en el orbe no deja ser motivo de reiteradas denuncias en los medios y de justas protestas, por parte de los afectados, en incontables lugares del planeta. Vivimos, aunque no lo queramos y lo deseemos, en una burbuja de crecientes turbulencias. El mundo se nos ha convertido en un campo de batalla donde presenciamos el alumbramiento de nuevos y el resurgir de viejos atavismos hegemónicos de naturaleza fundamentalista en lo económico, lo político, lo social o lo económico que, sepultando la esperanza de vivir en un mundo mas humano e integralmentedesarrollado, desencadenan a nivel global y local agitación, incertidumbre, invasiones, negación de los derechos fundamentales ymuerte. Vivimos, entonces, sumidos en un espasmo de crecienteconflicto existencial y material sin poder alcanzar calidad de vida con progreso ypaz en un hábitat armónicamente sustentable. un mundo enfermo de desamor y lleno de conflictos, tangraves comocrecientes, genera secuelas en todos los ámbitos de la existencia humana. El mundo reclama con urgencia un cómodo diván donde drenar sus acumuladas cargas de estrés colectivo y aspira recibir la indicación precisa para salir del estado de turbación mental y vació espiritual en que se encuentra sumido. Por ello, para librarnos de tanto pájaro de mal agüero y profeta del desastre, cae como anillo al dedo la propuesta de publicación de larevista de variedades + turbados,nombre sonoramente asertivo, que tendrá la noble misión de proponernos "remedios informativos" que nos ayuden a curar el espíritu con recomendadas dosis de noticias e informaciónafirmativa de la vida, el amor, el humor, el deporte,la cultura y todo cuanto seahumanamente relevante, mas allá del encasillamiento sexista que por manido reduccionismo mojigato pretenda etiquetársele.Del nombre escogido para la revista resalto el acento positivo y el deseo de sumar con que naceen el marco de un entorno que conmueve por el estadio deperplejidad espiritual, de nihilismo existencial, de escepticismoreligiosoy de patética turbación mental colectiva que nos agobia y, al mismo tiempo, nos estimula a formar parte del grupo de valientes al que por voluntad de Dios nos toco afrontarla esperanza remota, pero alcanzable,de derrotar las atribulaciones queaquejan a buena parte nuestro prójimo.