Hoy es muy común ver por las calles de la ciudad todo tipo de “funcionarios públicos”, que antes que seguridad, buscan estatus haciéndose escoltar de dos o tres camionetas oficiales; cuyos gastos salen del bolsillo de los contribuyentes, para demostrar una falsa importancia ante la sociedad.

Se llega al extremo de encontrar casos como ex fiscales y ex procuradores, de los cuales el común de la gente ni recuerda, que aun después de haber dejado el cargo hace mas de 7 u 8 años todavía el estado les tiene un vehiculo oficial con sus respectivos gendarmes, sustrayendo de la seguridad ciudadana a estos detectives y policías, que deberían servir para amparar a la colectividad.